martes, 24 de julio de 2012

PLANTAS

A las plantas de interior les es perjudicial el agua que queda acumulada en el platillo que ponemos debajo de la maceta. Hay varias soluciones para resolver esta dificultad.
- Pon gravilla en los platillos o recipientes impermeables sobre los que van a las macetas. Así la humedad ascenderá por vía capilar o se evaporará en el aire.
- Es bueno que el agua de riego está a temperatura ambiente. Acuérdate de agregar unas gotitas de amoníaco o de bicarbonato de sodio al agua del grifo ya que ésta por lo general es excesivamente calcárea. No dudes en usar a este fin el agua del aire acondicionado ya que se trata de agua dulce.
- Acostúmbrate también a añadir agua a los restos de vino tinto que quedan en la botella. Así obtendrás un agua de riego de color rosado muy eficaz para las plantas de interior.

De vez en cuando, es necesario bañar las plantas, incluso si acostumbras a regarlas regularmente. Prepara un buen baño sumerge las plantas en agua hasta cubrir la parte superior de la maceta. Cuando ya no se formen burbujas en la superficie, saque la planta del agua.

No olvides jamás limpiar periódicamente las hojas de las plantas para preservar sus intercambios gaseosos con el aire. La limpieza puede practicarse simplemente con una esponja húmeda, y rociándole agua de vez en cuando. Prueba también de limpiar las hojas con cerveza, para darles más brillo pero sin abusar.

Si no tiene la suerte de contar con una vecina que pueda pasarse por su casa a regar las plantas de interior durante sus vacaciones, es imprescindible poner a punto un sistema que permita suplir su presencia. Ponga las macetas dentro del fregadero, la bañera o en un recipiente grande. Vierta agua hasta alcanzar una altura de más o menos un centímetro y fije encima una botella de plástico llena de agua. Este botella deberá mantenerse de tal manera que el cuello quede sumergido a medias. De este modo, cuando las plantas absorban agua, ésta se irá renovando gracias a las burbujas de aire que se formarán en el interior de la botella. A tener en cuenta: un litro de agua alcanza aproximadamente para alimentar una planta, no muy grande durante un mes.

Si alguna vez observas lombrices en la tierra de las plantas de interior, elimínalas diluyendo un poco de harina de mostaza en agua. Riega la tierra de las macetas y no perjudicarás las raíces de las plantas.

Una idea sencilla muy resultona, es poner las plantas de interior o las flores, cerca de un espejo en el que puedan reflejarse.
Los jacintos, los huesos de aguacate y las batatas dan lugar a hermosas plantas si se los sumerge, sólo en parte, en un recipiente con agua. Verás que este agua pronto se vuelve turbia, lo que obstaculiza el crecimiento de la planta. Pon entonces un trocito de carbón de madera en el agua y así se mantendrá limpia.

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