
Para clavarlos en una madera blanda, debilita siempre la punta del clavo antes de clavarlo en una madera blanda. De lo contrario, la madera podría rajarse.
Para que el clavo entre bien y no se tuerza cuando tratas de clavarlo en una madera dura, humedécelo con aceite o pásale jabón o cera.
Cuando se pone un clavo sobre una superficie pintada, siempre se corre el riesgo de que la pintura salte, a menos que se tomes la precaución de pegar antes un poco de cinta adhesiva en el lugar donde irá clavado. Cuando hayas terminado de ponerlo saca la cinta protectora.
Para mantener un clavo en su sitio, antes de clavarlo, moja la punta del clavo con agua muy salada.
A veces es necesario volver a clavar un clavo que se cae de su agujero. Para conseguirlo sin dificultades, llena el agujero con un poco de algodón impregnado en yeso diluido en agua o con un taponcito hecho con papel de periódico húmedo.
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